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04/03/10
LA HERMANDAD DE LA VERA-CRUZ CONMEMORA EL 450 ANIVERSARIO DE SU FUNDACIÓN (1560-2010)
La Primitiva y Humilde Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, María Santísima de los Dolores, San Juan Evangelista y Santa Ángela de la Cruz de Guillena celebró ayer, jueves 4 de marzo, en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Granada, solemne eucaristía de acción de gracias, por el 450 aniversario fundacional de la corporación. Una historia que comenzó en 1560,
Para 2010 la actual Junta de Gobierno ha preparado un programa amplio programa de actividades conmemorativas. Para el 19 de junio habrá una salida extraordinaria, y el día antes tendrá lugar el pregón del 450 aniversario fundacional a cargo de Pedro Luis Merino. A principios de junio habrá una velá con concierto de marchas procesionales. Para octubre se anuncia una exposición con enseres, objetos y fotografías; así como conferencia sobre la historia de la hermandad. El 2 de noviembre, se realizará un traslado al cementerio de las imágenes titulares para la realización de una misa de difuntos.
Además, la Vera-Cruz ha realizado una página web (www.veracruzguillena.org) donde se informa de todas las actividades, ha editado un boletín especial y ha sacado la calle un cartel conmemorativo del 450 aniversario.
Historia de la Hermandad
La Hermandad fue fundada a mediados del siglo XVI, en la Ermita del Santo San Nicolás, sita en la plaza homónima de esta Villa de Guillena, actual Plaza de España, aprobándose sus primeras reglas el día 4 de marzo de 1560, con el título "Regla de los hermanos de la sancta caridad y misericordia a honor de la sanctissima trinidad, padre, y hijo y spíritu sancto, tres personas y vn solo Dios verdadero, y ansi mesmo de la sancta vera cruz en memoria de la passión de Ihesu Christo nuestro redemptor", aprobadas por el Licenciado Juan de Ovando, Visitador del Arzobispado, siendo entonces alcalde de la misma, Juan Martínez del Real.
Según narran estas primitivas reglas, dicha corporación estaba dedicada en esencia a la caridad, sobre todo con los enfermos, de ahí que contase con un hospital, entiéndase un pequeño espacio con camas, para sanar a los enfermos. Este motivo, ha hecho pensar en un posible origen franciscano de la corporación, corroborado en el emblema que aparece recogido en dichas ordenanzas (las cinco llagas de nuestro Señor Jesucristo), de clara vinculación con el mundo franciscano. Llama así mismo la atención, la serie de cultos que celebraban con extrema rigurosidad y obligatoriedad de asistencia por parte de los hermanos bajo pena económica, a lo largo del año.
Prácticamente no existe ninguna noticia de interés, hasta el año de 1728, en que se realiza el inventario de bienes de la Ermita de San Nicolás. Supuestamente ya aparecen en este documento, las imágenes actuales del Crucificado y de Nuestra Señora, nuevas obras de arte realizadas al amparo de los nuevos postulados trentinos. Así mismo puede deducirse de dicho documento, que la ceremonia del descendimiento es ya una práctica que se lleva a cabo cada Viernes Santo.
Avanzando un poco más en la historia, podemos advertir a través del documento del Catastro de Ensenada, conservado en el Archivo Municipal, fechado en 1770, los bienes inmuebles que poseía la hermandad, sobre todo casas y tierras que eran arrendadas, para abastecer las arcas de la cofradía.
En las estribaciones de esta centuria, anexa a la venidera decimonónica, se convirtieron en el caos de lo que había sido una cofradía con infraestructura propia, que había adquirido gran número de propiedades inmobiliarias y de bienes muebles. El ocaso se genera a nivel nacional, debido a las hambrunas y guerras de la época, ocasiona finalmente que el ministro de la Reina Isabel II, Mendizábal, decretase la Desamortización en aras de resolver los problemas económicos de la nación. Con toda probabilidad la Hermandad comenzó a sufrir perdidas con el antecedente a la Desamortización, que ocasionó con el mismo fin, el monarca Carlos IV, que el día 19 de septiembre de 1798, mandó vender los bienes raíces de los hospitales y demás instituciones benéficas, memorias, cofradías, obras pías, patronatos, hermandades, patronatos de legos, las casa pertenecientes a los propios y los arbitrios de los pueblos, todo ello con la autorización del Papa Pío VII en un breve pontificio del 14 de junio de 1805, para enajenar las propiedades de la iglesia por valor no mas de 6.400.000 reales de vellón.
Todo ello finalizó con la Ley-Convenio del 4-IV-1860 entre el Estado y la Santa Sede, con lo que podemos decir, que la Desamortización (1820-1860), coincide con el traslado de la hermandad (1856-1869).
Junto a los bienes inmuebles, también fueron expropiados los muebles o tuvieron que ser vendidos para subsistir, los cuales fueron devueltos en raras ocasiones, con el Decreto de la Regencia del 9-I-1875, donde se estableció la devolución a la Iglesia de parte de los bienes expropiados.
Según nos dice Silvia Maria Pérez González, basándose en la obra inédita de 1994, de Don Antonio Hernández Parrales, “Historia de las Hermandades de Vera Cruz de la Antigua Archidiócesis Hispalense”, la hermandad abandonó la Ermita, situada en la actual Plaza del Ayuntamiento en el año de 1869, debido al estado ruinoso, aunque las imágenes se habían trasladado en 1856 a la iglesia parroquial, bajo costo de algunos hermanos devotos. Por motivos del mal estado de conservación en que se encontraba la ermita, tuvo que instalarse la nave del evangelio de la iglesia parroquial, utilizando el retablo que tenía por aquellos entonces en la ermita.
Poco más sabemos acerca de esta congregación, pues desgraciadamente solo han llegado hasta nosotros documentos que reflejan debitos por parte de algunos hermanos a los mayordomos o priostes de la cofradía.
En cuanto a la disolución de nuestra hermandad durante la primera mitad del siglo XX, no tenemos noticias fijas de cuando acaeció este hecho, ya que existen noticias de documentos que indican la salida de la cofradía bajo iniciativa parroquial en la década de 1950. Pero lo que sí hemos podido rescatar, es que el 7 de marzo de 1961 se reorganizaba de nuevo, como demuestra la aprobación temporal de unas reglas por vigencia de cinco años, aprobadas definitivamente el 10 de marzo de 1970. Sin embargo, a partir de esta fecha vuelve a sufrir otro declive y procesiona sólo a veces, en muchas ocasiones por iniciativa parroquial o de algunos devotos. Procesiona con dos pasos, el del Cristo y el de Palio, la tarde del Jueves Santo (con el Cristo en la cruz) y la del Viernes Santo (en el sepulcro, tras hacer la ceremonia del descendimiento). No será hasta la semana santa de 1983 cuando vuelva a resurgir definitivamente como Asociación Parroquial, adquiriendo todo el patrimonio actual y posesionando ininterrumpidamente el Viernes de Dolores con el Crucificado de la Vera Cruz y el Palio de Mª. Santísima de los Dolores. Desde el año 2000 la estación de penitencia se celebra cada Viernes Santo. En 1991 se aprobaban las reglas que han regido a la corporación hasta la actualidad, como Hermandad y Cofradía de penitencia, entrando en vigor la primera junta de gobierno en el año 1992.











